El Modelo 115 se ha convertido en uno de los grandes protagonistas de la gestión fiscal para autónomos y empresas en España, especialmente para aquellos que alquilan locales, oficinas o naves para desarrollar su actividad. Presentar correctamente este modelo no solo evita sanciones, sino que también transmite una imagen de profesionalidad y control financiero ante Hacienda, algo clave en un entorno económico cada vez más vigilado.
Este modelo sirve para declarar e ingresar las retenciones practicadas por el alquiler de inmuebles urbanos cuando el arrendador no está exento de retención. En la práctica, significa que el inquilino —autónomo o empresa— actúa como intermediario de la Agencia Tributaria, reteniendo un porcentaje de la factura del alquiler y abonándolo trimestralmente mediante el Modelo 115. Actualmente, el tipo general de retención es del 19%, y debe calcularse sobre la base imponible del alquiler, excluyendo el IVA.
Un error muy común es pensar que todos los alquileres están sujetos a este modelo. No es así. Por ejemplo, si un autónomo alquila un local a otro autónomo que tributa en estimación directa, sí deberá presentar el Modelo 115. Sin embargo, si el arrendador es una empresa dedicada al alquiler de inmuebles y así consta en el censo, puede estar exenta de retención, lo que elimina la obligación de presentar este modelo. Revisar este punto antes de empezar a pagar el alquiler puede evitar meses de declaraciones incorrectas.
Un caso práctico habitual es el de una pequeña tienda de barrio regentada por un autónomo. El alquiler mensual del local es de 1.000 euros más IVA. La base imponible es de 1.000 euros, por lo que la retención del 19% asciende a 190 euros. El autónomo paga al propietario 810 euros más el IVA correspondiente y guarda esos 190 euros para ingresarlos a Hacienda mediante el Modelo 115 en el trimestre correspondiente. Si olvida presentar el modelo, aunque haya pagado correctamente al propietario, se expone a recargos y sanciones.
Otro ejemplo frecuente se da en startups o pymes que alquilan oficinas compartidas. Muchas veces, al recibir una factura simplificada o un recibo mensual, no se revisa si aparece la retención correctamente reflejada. Si no se practica la retención desde el primer mes, regularizar la situación puede implicar presentar modelos fuera de plazo y asumir costes innecesarios. La recomendación de los asesores fiscales es clara: revisar la primera factura de alquiler con lupa y confirmar si procede o no aplicar retención.
Desde el punto de vista del calendario fiscal, el Modelo 115 se presenta de forma trimestral en los meses de abril, julio, octubre y enero, aunque las grandes empresas deben hacerlo mensualmente. Además, existe el Modelo 180, que actúa como resumen anual y debe cuadrar exactamente con lo declarado trimestre a trimestre. Cualquier descuadre entre ambos modelos suele ser una de las principales causas de requerimientos por parte de la Agencia Tributaria.
En un contexto donde la digitalización avanza y Hacienda cruza datos cada vez con mayor precisión, llevar al día el Modelo 115 ya no es una opción, sino una necesidad estratégica. Automatizar la contabilidad, apoyarse en un asesor especializado o utilizar software de gestión puede marcar la diferencia entre una gestión tranquila y un problema fiscal recurrente. Para autónomos y empresas, entender y dominar este modelo es un paso clave para crecer sin sobresaltos y centrarse en lo realmente importante: el negocio.