En el inicio de 2026, el colectivo de autónomos y las pequeñas y medianas empresas (pymes) sigue siendo uno de los pilares fundamentales del tejido económico español, con constantes noticias sobre medidas, ayudas y tendencias que afectan al día a día de estos profesionales y negocios.
Más empresas, más emprendimiento pese a la incertidumbre
El cierre del año pasado dejó cifras positivas para el ecosistema empresarial: más de 116.000 nuevas empresas creadas, lo que supone un aumento cercano al 6 % respecto al año anterior, incluso en un contexto marcado por la inflación, el encarecimiento de costes y los cambios normativos.
Las pymes continúan representando la práctica totalidad del tejido empresarial español y generan una parte muy significativa del empleo, consolidándose como un motor clave de la economía.
Los autónomos, en el centro del debate
Durante las primeras semanas de 2026, varios asuntos están marcando la agenda del trabajo por cuenta propia. Entre ellos, la jubilación activa, que permitirá a muchos autónomos percibir mayores ingresos al combinar pensión y actividad, con subidas que rondan el 10 %.
Otro de los temas más comentados es la regularización de las cotizaciones en función de los ingresos reales. Aunque el sistema busca mayor equidad, muchos profesionales siguen mostrando dudas sobre su impacto económico y la carga administrativa que supone.
Digitalización y sostenibilidad: inversiones que avanzan con freno
Cada vez más pymes apuestan por la eficiencia energética y el autoconsumo, especialmente en sectores como la hostelería, el comercio o los servicios. La inversión en energía solar sigue creciendo, aunque la burocracia y los plazos administrativos continúan ralentizando muchos proyectos.
Al mismo tiempo, algunas comunidades autónomas están impulsando nuevas ayudas para la digitalización y la ciberseguridad, cubriendo buena parte de la inversión inicial para que las pequeñas empresas puedan modernizarse y ser más competitivas.
Un nuevo perfil de emprendedor
El emprendimiento también está cambiando de rostro. En el ámbito rural, mujeres y jóvenes menores de 35 años están liderando nuevas iniciativas empresariales, especialmente ligadas al turismo, los servicios y la economía social, contribuyendo a fijar población y dinamizar zonas menos pobladas.
Los retos que siguen pesando
A pesar de las señales positivas, persisten problemas estructurales. La presión fiscal, el aumento de las cotizaciones y el acceso limitado a financiación siguen siendo obstáculos habituales. Muchos autónomos y micropymes reconocen dificultades para obtener crédito, lo que limita su crecimiento y su capacidad para invertir.
Por ello, las asociaciones del sector insisten en la necesidad de simplificar trámites, mejorar la protección social y ajustar las cargas económicas para garantizar la viabilidad del trabajo autónomo y de las pequeñas empresas a largo plazo.