Un TPV no es “una caja registradora moderna”. Bien montado, te sirve para cobrar, controlar ventas, gestionar stock, emitir tickets/facturas y, según la solución, hasta sacar datos útiles para marketing.
1) Antes de comprar nada: define lo que necesitas (de verdad)
Hazte este mini-diagnóstico:
- Volumen de ventas esperado y ticket medio.
- Cómo paga tu cliente (tarjeta, efectivo, contactless, etc.).
- Tamaño del catálogo y si vas a informatizar stock/almacén.
- Si te interesa explotar datos (ventas por franja, productos top, campañas).
Con esto claro, eliges mejor y evitas comprar “un Ferrari para ir al súper”.
Los 4 bloques que componen un TPV
Un TPV suele dividirse en: hardware, software, acuerdo con el banco (para cobro con tarjeta) y, si aplica, una capa extra de analítica/Big Data.
2) Hardware: compacto vs modular
Tienes dos enfoques:
- TPV compacto: todo integrado en una pieza (simple, ocupa poco).
- TPV modular: montas “por piezas” (más personalizable, típico con PC/terminal).
Piezas habituales (y cuándo tienen sentido)
- Pantalla + teclado: cada vez más común la pantalla táctil para agilizar cobros y evitar periféricos.
- Datáfono (“bacaladera”): puede ir integrado o externo; conecta con la entidad para autorizar la operación y suele imprimir ticket.
- TPV móvil (smartphone/tablet + dispositivo): útil si vendes en movilidad (taxis, eventos, negocios sin local fijo).
- Lector de códigos de barras: clave si tienes muchos productos o rotación rápida.
- Cajón portamonedas: automático o manual; incluso hay modelos donde el cliente introduce el efectivo y el cajón gestiona el cambio.
- Impresora de tickets: matricial (barata pero lenta) o térmica (más rápida; imprime logos, pero el ticket se degrada con el tiempo).
3) Software: lo que convierte el TPV en “sistema” y no en “caja”
Aquí hay dos caminos:
- A medida: caro y suele compensar solo en empresas grandes.
- Comercial/sectorial: lo normal; ya viene adaptado a negocios concretos y puede incluir stock, catálogo e inventario.
Hay TPVs pensados para sectores (restaurantes, peluquerías, talleres, supermercados, ópticas, joyerías, etc.).
4) El banco: donde se decide si cobras “bien” o pagas de más
El acuerdo con la entidad es crítico porque impacta en comisiones. Recomendación práctica: pregunta en 2 o 3 bancos y compara bien, porque suelen mezclar cuota fija + variable.
Lo importante a negociar suele ser:
- Comisión por transacción (lo más habitual),
- o tarifa mensual fija según facturación.
Algunas entidades también ofrecen extras: pagos aplazados, anticipos según facturación o cobro en moneda local para clientes extranjeros.
5) Extra: analítica/Big Data (si quieres jugar en “modo pro”)
Hay soluciones que conectan datos del TPV con estudios de mercado y acciones de marketing (por ejemplo, análisis de hábitos de compra).
Checklist rápido para montarlo sin fallos
- Define necesidades (ventas, medios de pago, stock).
- Elige formato: compacto o modular.
- Decide periféricos imprescindibles (táctil, lector, impresora, cajón).
- Selecciona software (mejor sectorial si encaja).
- Negocia con bancos (cuotas + variable, condiciones).
- Configura catálogo, impuestos, tickets, usuarios y cierres de caja.