Montar un TPV en tu negocio: guía práctica para elegir bien y configurarlo sin dolores de cabeza

Autónomos
Por
3 min de lectura

Un TPV no es “una caja registradora moderna”. Bien montado, te sirve para cobrarcontrolar ventasgestionar stockemitir tickets/facturas y, según la solución, hasta sacar datos útiles para marketing.  

1) Antes de comprar nada: define lo que necesitas (de verdad)

Hazte este mini-diagnóstico:

  • Volumen de ventas esperado y ticket medio.
  • Cómo paga tu cliente (tarjeta, efectivo, contactless, etc.).
  • Tamaño del catálogo y si vas a informatizar stock/almacén.
  • Si te interesa explotar datos (ventas por franja, productos top, campañas).  

Con esto claro, eliges mejor y evitas comprar “un Ferrari para ir al súper”.


Los 4 bloques que componen un TPV

Un TPV suele dividirse en: hardwaresoftwareacuerdo con el banco (para cobro con tarjeta) y, si aplica, una capa extra de analítica/Big Data.  


2) Hardware: compacto vs modular

Tienes dos enfoques:

  • TPV compacto: todo integrado en una pieza (simple, ocupa poco).
  • TPV modular: montas “por piezas” (más personalizable, típico con PC/terminal).  

Piezas habituales (y cuándo tienen sentido)

  • Pantalla + teclado: cada vez más común la pantalla táctil para agilizar cobros y evitar periféricos.  
  • Datáfono (“bacaladera”): puede ir integrado o externo; conecta con la entidad para autorizar la operación y suele imprimir ticket.  
  • TPV móvil (smartphone/tablet + dispositivo): útil si vendes en movilidad (taxis, eventos, negocios sin local fijo).  
  • Lector de códigos de barras: clave si tienes muchos productos o rotación rápida.  
  • Cajón portamonedas: automático o manual; incluso hay modelos donde el cliente introduce el efectivo y el cajón gestiona el cambio.  
  • Impresora de tickets: matricial (barata pero lenta) o térmica (más rápida; imprime logos, pero el ticket se degrada con el tiempo).  

3) Software: lo que convierte el TPV en “sistema” y no en “caja”

Aquí hay dos caminos:

  • A medida: caro y suele compensar solo en empresas grandes.
  • Comercial/sectorial: lo normal; ya viene adaptado a negocios concretos y puede incluir stock, catálogo e inventario.  

Hay TPVs pensados para sectores (restaurantes, peluquerías, talleres, supermercados, ópticas, joyerías, etc.).  


4) El banco: donde se decide si cobras “bien” o pagas de más

El acuerdo con la entidad es crítico porque impacta en comisiones. Recomendación práctica: pregunta en 2 o 3 bancos y compara bien, porque suelen mezclar cuota fija + variable.  

Lo importante a negociar suele ser:

  • Comisión por transacción (lo más habitual),
  • tarifa mensual fija según facturación.  

Algunas entidades también ofrecen extras: pagos aplazados, anticipos según facturación o cobro en moneda local para clientes extranjeros.  


5) Extra: analítica/Big Data (si quieres jugar en “modo pro”)

Hay soluciones que conectan datos del TPV con estudios de mercado y acciones de marketing (por ejemplo, análisis de hábitos de compra).  


Checklist rápido para montarlo sin fallos

  1. Define necesidades (ventas, medios de pago, stock).
  2. Elige formato: compacto o modular.
  3. Decide periféricos imprescindibles (táctil, lector, impresora, cajón).
  4. Selecciona software (mejor sectorial si encaja).
  5. Negocia con bancos (cuotas + variable, condiciones).
  6. Configura catálogo, impuestos, tickets, usuarios y cierres de caja.
Compartir este artículo
No hay comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *