Raquel acumula un cuarto de siglo de experiencia trabajando como electricista y dirige junto a su marido una empresa dedicada a este oficio. Sin embargo, a pesar de sus años en el sector, continúa enfrentándose a comentarios que cuestionan su profesionalidad. “Todavía me preguntan cuándo voy a buscarme un trabajo de verdad”, relata, una frase que resume el persistente sesgo hacia las mujeres en oficios manuales.
Formar parte de una minoría femenina en un entorno aún muy masculinizado no es raro en su día a día. Según recoge El Español, Raquel es una de las pocas mujeres electricistas autónomas y con empresa propia que existen en España, donde la escasa representación femenina es especialmente notable en los puestos técnicos y operativos. La percepción errónea de algunos clientes la coloca en un papel de apoyo o acompañamiento, ignorando su cualificación profesional. “No me llaman oficial, sino que piensan que solo estoy de ayudante”, señala Raquel, subrayando la lucha que implica romper estereotipos en un sector históricamente dominado por hombres.
Un camino poco transitado por otras mujeres
A pesar de compartir vida y negocio con su marido, Raquel casi no conoce a otras mujeres que ejerzan la misma profesión. “No conocemos a ninguna otra mujer que haga lo mismo que yo, no es por falta de ganas, simplemente no las hay”, afirma. Su pasión por el oficio nació desde la infancia, rodeada del ambiente de la construcción y atraída desde siempre por el trabajo manual, lo que la llevó a abrirse paso en esta actividad.
Aunque acceder al sector no le supuso una gran dificultad, su recorrido profesional ha estado salpicado de actitudes y comentarios que ponen en duda su capacidad solo por ser mujer. “He tenido que soportar que algunos clientes no me consideraran válida por ser mujer y ‘débil’”, confiesa Raquel, quien ha tenido que luchar para demostrar su valía en un ámbito percibido como reservado para hombres.
Conciliación y desafíos para las mujeres en oficios técnicos
La trayectoria de Raquel no ha sido continua. A lo largo de sus 25 años en la profesión, tuvo que realizar pausas durante la crianza de sus tres hijos, una realidad común que refleja las dificultades para conciliar en trabajos de elevada exigencia física y horarios poco flexibles. A pesar de estos obstáculos, nunca dejó el oficio que la define, aunque reconoce el impacto que la maternidad tuvo en su desarrollo profesional.
Este aspecto suele quedar fuera del debate sobre la falta de relevo generacional en oficios técnicos, donde no solo se trata de atraer nuevos talentos sino también de mantener a quienes, como Raquel, deben hacer equilibrios entre su vida familiar y laboral para continuar en el sector.
Crecimiento femenino en la construcción, pero con resistencia en lo técnico
El sector de la construcción en España ha experimentado un aumento en la incorporación de mujeres, alcanzando en 2025 cifras históricas con un 11,5% de presencia femenina, según datos de la Fundación Laboral de la Construcción. Sin embargo, esta mejora es desigual: mientras que aumentan las mujeres en áreas generales, la inclusión en oficios técnicos como la electricidad o la fontanería sigue siendo lenta y limitada.
En 2025, más de 12.200 mujeres se formaron en especialidades vinculadas a la construcción y a instalaciones técnicas, reflejando una entrada progresiva de nuevas profesionales. No obstante, trayectoria como la de Raquel, con 25 años en la profesión, siguen siendo la excepción.
Esta situación tiene un doble efecto: por un lado, mujeres con su experiencia son consideradas una anomalía y, por otro, el sector desaprovecha un importante talento femenino cuando más falta hace debido a las necesidades crecientes y la escasez de trabajadores.
Un sector con un déficit de mano de obra cercano a 700.000 trabajadores
La escasez de mano de obra cualificada en la construcción en España se refleja en un grave déficit estimado en 700.000 trabajadores. Además, más de la mitad de la plantilla actual tiene más de 45 años, evidenciando un envejecimiento preocupante que amenaza la sostenibilidad del sector a medio plazo.
Por edad, el 90% de los trabajadores supera los 30 años y solo un 10,8% son menores. De ellos, el 67,2% se sitúa entre 30 y 54 años, mientras que el 22% restante supera los 55 y podría jubilarse en los próximos años, aumentando la preocupación por la falta de relevo generacional.
Este déficit afecta no solo a la construcción de nuevas obras, sino también al mantenimiento de infraestructuras, la mejora de la vivienda y la realización de proyectos que requieren altos estándares de calidad. El panorama demográfico y la baja incorporación femenina en los oficios técnicos ponen en riesgo la capacidad de respuesta del sector ante la demanda actual y futura.
Imagen: Magnific, PXhere