Hace dos meses se planteaba por qué Meta parecía empeñada en desmantelar buena parte de su equipo de ingeniería justo cuando alcanzaba récords históricos de ingresos y beneficios. La compañía llevó a cabo dos movimientos poco esperados: un despido del 10% de su plantilla en mayo y la reasignación del 20-30% de sus ingenieros a tareas de etiquetado de datos para entrenar modelos de inteligencia artificial (IA).
Estos cambios desembocaron en un ambiente laboral tenso, con baja moral y varios incidentes técnicos sonados, como una grave falla en Instagram que permitió resetear contraseñas de cuentas, incluyendo la del expresidente estadounidense Barack Obama, simplemente solicitándolo a un bot de IA. Este problema evidenció las consecuencias de la transformación acelerada y los ajustes organizativos improvisados.
Ahora, un informe de Reuters revela que Meta había concebido un plan mucho más ambicioso para reducir sus equipos hasta en un 60%, algo radical conocido internamente como ‘Project OT’ (Organizational Transformation). Este plan surgió en enero de 2026 durante una reunión de liderazgo en Hawái, donde Mark Zuckerberg y su equipo propusieron reimaginar el trabajo en Meta adaptándolo a la era de la IA.
La idea central era convertir a Meta en una compañía «nativa en IA», donde gran parte del trabajo humano cotidiano sería asumido por trabajadores virtuales supervisados por equipos humanos mucho más reducidos pero con alta densidad de talento. Según el documento revisado por Reuters, se esperaba que los equipos tradicionales pasaran de 10-20 personas a equipos reducidos de 3-5 integrantes, capaces de mantener la productividad previa apoyados en herramientas de IA.
Sin embargo, el plan enfrentó un fuerte rechazo interno. Justo antes de la segunda ronda de despidos programada para noviembre, Zuckerberg canceló los recortes adicionales tras comprobar el descontento generalizado entre los empleados, quienes sospechaban que el objetivo era reemplazarlos por completo con IA.
Aun así, algunos equipos sí sufrieron recortes de hasta el 30-40% y dificultades para cubrir las cargas de trabajo resultantes, mientras que otros integrantes con conocimientos críticos fueron reasignados a tareas menos técnicas como el etiquetado de datos para el entrenamiento de modelos de IA, lo que provocó una pérdida considerable de expertise.
¿Por qué reducir equipos en un 60%?
Meta habría adoptado esta estrategia inspirándose en empresas asiáticas «nativas en IA» que organizan sus estructuras y procesos al rededor de esta tecnología para lograr mayor agilidad. Altos directivos como el Chief Data Officer Alex Schultz y la responsable de producto Naomi Gleit visitaron startups en Asia y quedaron impresionados por su organización centrada en la IA, lo que motivó proyectos piloto internos para explorar este modelo.
No obstante, esta reducción masiva de plantilla en una empresa tan grande como Meta, con más de 75.000 empleados, no es comparable con la agilidad de startups menores, donde los equipos pequeños son la norma y el crecimiento es mucho menos acelerado. En Meta, la reducción hubiera sido forzada y rápida, con serias repercusiones para el funcionamiento y la cultura corporativa.
Limitaciones y costes de equipos tan pequeños
Reducir equipos puede mejorar la comunicación y toma de decisiones en casos muy específicos, especialmente cuando se trata de grupos de expertos veteranos con juicio sólido. Pero esta estrategia también acarrea numerosos riesgos:
- Pérdida de conocimiento experto: disipar la sabiduría acumulada puede generar un vacío difícil de cubrir.
- Falta de redundancia: en equipos minúsculos, ausencias por enfermedad, vacaciones o imprevistos pueden paralizar proyectos.
- Dificultades para gestionar turnos de guardia: mantener la estabilidad de sistemas requiere un equipo que pueda asumir alertas constantemente, lo cual resulta inviable en grupos muy reducidos.
- Reducción del tiempo para innovar: la presión de la carga operativa limita el tiempo para pensar, investigar y experimentar.
- Menor crecimiento profesional: menos compañeros implica menos oportunidades de aprendizaje y feedback.
- Duda sobre el juicio de la IA: confiar ciegamente en decisiones automatizadas plantea riesgos incalculables.
La paranoia de Zuckerberg ante las startups disruptoras
A pesar de sus sólidos números financieros, Meta parece sufrir una inquietud profunda por la posibilidad de ser superada por startups ágiles en el campo de la IA, como Anthropic. Se teme que estas compañías, con plantillas notablemente inferiores, logren avances significativos que puedan poner en jaque el modelo de negocio de Meta.
Este temor no es infundado. Recordemos que Facebook desplazó a Myspace, entonces líder de las redes sociales, gracias a una ejecución más enfocada y eficiente. Myspace, con más personal y recursos, no supo adaptarse ni innovar al mismo ritmo, y acabó perdiendo terreno y usuarios masivamente. Zuckerberg parece empeñado en no repetir esa historia y busca que Meta adopte la mentalidad y agilidad de una startup, aunque eso implique medidas drásticas.
¿Qué vale más, las personas o el hardware?
En este contexto, Zuckerberg enfrenta un dilema: si los equipos más pequeños apoyados por IA pueden superar en eficacia a los tradicionales, ¿debería Meta despedir a un gran porcentaje de empleados? Pero este enfoque provoca consecuencias serias:
- La plantilla se siente tratada como «descartable», lo que mina la moral y fomenta una cultura laboral mercenaria centrada únicamente en la remuneración.
- La función de ingeniería se convierte en un mero centro de costes en lugar de un motor de innovación valioso.
- El sentido de misión y propósito se diluye, dificultando la retención y motivación de talento clave.
Además, las grandes oleadas de despidos suelen empujar a los mejores ingenieros a buscar oportunidades en la competencia o en empresas emergentes, mermando la capacidad innovadora y competitiva de Meta a medio y largo plazo.
Implicaciones sociales y regulatorias
Ejecutar recortes masivos para favorecer la IA podría generar un impacto social considerable y atraer un aumento de la regulación del sector. Meta es la mayor empresa tecnológica en EE.UU., y sus pesos pesados como Zuckerberg conocen las advertencias públicas de CEOs de Anthropic y OpenAI sobre el desempleo masivo causado por la automatización, y la posible necesidad de intervenciones gubernamentales.
Recientemente, Meta ha perdido un juicio significativo en EE.UU. y debe hacer sus plataformas más seguras para los menores, lo que demanda una supervisión humana significativa. Despedir a miles de empleados justo en este contexto podría dañar aún más la imagen pública de la empresa y provocar reacciones regulatorias adversas, como protecciones laborales más estrictas, impuestos específicos o gravámenes sobre la IA para financiar medidas sociales.
Un liderazgo errático y el futuro de Meta
Desde la salida de Sheryl Sandberg en 2022, Meta ha mostrado decisiones poco coherentes e impredecibles: despidos masivos, luego reincorporaciones a gran escala, y una carrera frenética por integrar la IA con riesgos para su capital humano. Estas contradicciones han generado un clima de incertidumbre y dudas sobre quién dirige realmente la compañía.
Si bien Meta sigue siendo una de las empresas más valiosas del mundo, su obsesión por la IA y la percepción de menosprecio hacia su talento humano plantean inquietudes sobre su capacidad para mantener su liderazgo en un mercado cada vez más competitivo y ávido de innovación.
En definitiva, Meta apuesta fuerte por la inteligencia artificial, pero la forma en que está gestionando la transición ha generado tensiones internas, cuestionamientos sobre la cultura corporativa y un posible coste en su capital más valioso: las personas que hacen posible su éxito.