La economía española continúa sorprendiendo a nivel internacional gracias a una evolución más dinámica que la de otras grandes potencias europeas, como Alemania, Francia o Italia, que enfrentan un escenario de desaceleración. La prestigiosa financiera estadounidense Goldman Sachs ha subrayado recientemente la fortaleza de España, especialmente en términos de productividad y mercado laboral.
Según las previsiones de Goldman Sachs para 2026, el Producto Interior Bruto (PIB) de España crecerá un 2,1% interanual, cifra que triplica ampliamente la estimación para la zona euro, situada alrededor del 0,7%. El informe de Goldman Sachs Research señala que este destacado crecimiento viene impulsado por una mayor productividad laboral y una gestión fiscal sólida que posiciona a España como una de las economías europeas más resilientes este año.
España se ha convertido en una locomotora económica dentro del continente, evidenciando una recuperación constante desde 2021 que ha mantenido un paso superior al de sus principales socios europeos. Este buen desempeño resulta aún más relevante en un contexto europeo marcado por incertidumbres en sectores clave.
Productividad laboral al alza superando a Alemania y Francia
Uno de los puntos más destacados del análisis de Goldman Sachs es el rápido avance de la productividad laboral en España. Durante largo tiempo, el crecimiento económico en España fue cuestionado por apoyarse mayormente en la creación de empleo, sin mejoras significativas en eficiencia. No obstante, los datos actuales muestran que la productividad española está creciendo más rápido que en Alemania, Francia e Italia, las tres grandes economías con las que suelen compararse.
Este aumento de productividad se refleja también en la estabilidad relativa de los bonos públicos españoles, incluso frente a la volatilidad derivada del incremento en los precios de la energía, a diferencia de otros países europeos que han experimentado mayores tensiones en sus mercados de deuda.
Paralelamente, el mercado laboral sigue mostrando números positivos sin precedentes: la tasa de paro se sitúa en niveles no vistos desde 2008 y el empleo ha alcanzado máximos históricos, contribuyendo a un crecimiento que no solo se basa en la cantidad de trabajadores, sino también en la calidad y eficiencia de la actividad económica.
Un empleo más cualificado y sectores de alto valor añadido en auge
El desarrollo de empleos con mayor valor añadido también explica el buen comportamiento de la economía española. Áreas como servicios profesionales, finanzas y tecnologías de la información han ganado protagonismo, con un crecimiento del empleo en estos sectores que supera el 20% desde 2019, casi el doble que en países como Francia o Italia.
Esta tendencia hacia actividades de mayor valor agregado suele ir acompañada de salarios más altos, mayor cualificación profesional y un aumento sostenido de la productividad, consolidando la mejora en la calidad del crecimiento.
La inmigración como motor del crecimiento
Goldman Sachs resalta asimismo el papel fundamental que ha tenido la integración de trabajadores extranjeros para sostener la expansión económica reciente. España ha incorporado decenas de miles de inmigrantes, principalmente procedentes de Latinoamérica, facilitando su inclusión en sectores donde la demanda de mano de obra supera la oferta.
Esta estrategia ha ayudado a paliar los efectos del envejecimiento demográfico y a cubrir vacantes en actividades esenciales, aunque también ha generado cierta presión en el mercado de la vivienda, un reto adicional para el país.
Confianza sostenida de los inversores y estabilidad fiscal
Más allá del crecimiento y la creación de empleo, Goldman Sachs pone en valor la gestión fiscal española, destacando que el aumento en el gasto público no ha deteriorado la situación fiscal global, incluso en un contexto marcado por la volatilidad en los mercados energéticos y financieros.
Los diferenciales de la deuda pública española se mantienen contenidos y, de hecho, España es la única de las cuatro grandes economías de la Unión Europea para la que se prevé una reducción sostenida del ratio deuda/PIB en los próximos años, lo que incrementa la confianza de los inversores.
Riesgos a considerar: dependencia del turismo y desafíos políticos
A pesar del optimismo, Goldman Sachs también advierte sobre ciertos riesgos que podrían afectar la evolución económica de España. Uno de los más importantes es la elevada dependencia del sector turístico, que representa cerca del 12,6% del PIB. Una caída del 10% en las llegadas de turistas podría reducir el PIB en torno a un 0,3%, lo que evidencia la vulnerabilidad del país a shocks externos en este ámbito.
Además, la inestabilidad política añade incertidumbre, ya que España no ha logrado aprobar unos Presupuestos Generales del Estado completos desde las elecciones anticipadas de 2023, lo que puede obstaculizar la toma de decisiones económicas a medio plazo.
En definitiva, Goldman Sachs reconoce que España está experimentando un momento económico sobresaliente en varios indicadores clave, pero alerta sobre la necesidad de gestionar con prudencia los riesgos inherentes para mantener esta trayectoria favorable en el futuro próximo.