José Toro: «Si dominas la construcción, puedes ganar mucho más que en empleos sin formación»

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En un momento en que España necesita acelerar la construcción de viviendas, las empresas del sector se topan con un problema grave: no encuentran operarios cualificados para cubrir la demanda. José Toro, que comenzó a trabajar en albañilería con apenas 16 años y ha escalado posiciones hasta convertirse en jefe de obra y formador, explica que esta carencia no se debe a falta de interés juvenil sino a un desajuste estructural dentro del mercado laboral.

Según Toro, cada año salen de sus cursos nuevos profesionales preparados, pero las constructoras prefieren contratar solo a oficiales experimentados que conozcan perfectamente el oficio desde el primer día. Esta negativa a formar a los recién llegados es tan firme que él ha ofrecido alumnos en prácticas totalmente gratuitos durante tres meses, solo para recibir un rechazo sistemático por parte de muchas empresas.

Diferencias salariales abismales según la habilidad

Existe la creencia generalizada de que trabajar en obra es mal pagado, pero para Toro la diferencia radica en la destreza personal. Así como en el mundo del deporte, donde los mejores talentos alcanzan sueldos muy superiores al promedio, en la construcción ocurre igual. Un jornalero que cobra el salario establecido en convenio suele ganar alrededor de 1.500-1.600 euros mensuales. Sin embargo, un albañil habilidoso que trabaja a destajo puede llegar a percibir entre 3.000 y 4.000 euros al mes sin grandes complicaciones. Los profesionales de élite, considerados los mejores del mercado, pueden alcanzar ingresos mensuales de hasta 5.000 o incluso 6.000 euros.

«Si eres bueno en la construcción, puedes ganar más que en muchos trabajos que no requieren formación», puntualiza Toro, advirtiendo que quienes no destacan se conforman con un sueldo básico.

El desgaste físico y las largas jornadas laborales

Lo atractivo de estos ingresos trae consigo un alto coste físico. Los trabajadores soportan esfuerzos constantes elevando cargas pesadas, realizando tareas muy repetitivas y expuestos a condiciones climáticas extremas, desde el frío intenso del invierno hasta la abrasante calor del verano. Esta rutina genera dolencias crónicas en espalda, rodillas y codos que se agravan con los años.

Además, los horarios extensos y la logística compleja desalientan a muchos aspirantes. José Toro relata jornadas en las que debe levantarse a las cinco y media de la mañana para viajar 100 kilómetros hasta una obra, partiendo de casa a las seis y regresando a las nueve de la noche.

Factores que encarecen la construcción y la reforma

El encarecimiento de la vivienda y la edificación responde también a cambios en los costes de producción. Toro identifica tres causas fundamentales: el aumento considerable del precio de los materiales en los últimos años, la proliferación de subcontratas que fragmentan y elevan los costes, y una burocracia administrativa que retrasa meses la concesión de licencias y permisos.

El déficit de oficiales experimentados ralentiza el ritmo de trabajo. Antes, los profesionales cualificados podían absorber gran volumen diario; ahora, la escasez de pericia técnica alarga los plazos, incrementando considerablemente los presupuestos de las obras.

En el ámbito doméstico, una práctica habitual pero arriesgada es la contratación de la opción más barata o de obreros en negro no dados de alta. Este proceder expone a los propietarios a responsabilidades legales en caso de accidentes laborales, además de aumentos posteriores de coste por trabajos defectuosos o mal gestionados.

Especialización y formación: claves para el futuro

Para prosperar en el sector, José Toro aconseja a los futuros profesionales optar por la especialización técnica en nichos concretos como colocación de azulejos, trabajos con yeso o instalación de pladur. Ser destacado en alguna de estas áreas asegura empleo constante y permite, con el tiempo, dominar otras técnicas del oficio.

Quienes quieran montar su propia empresa deben trabajar y aprender desde la base durante años, complementando su experiencia con formación continua. Contar con habilitaciones oficiales en ámbitos como electricidad o fontanería supone un plus decisivo para ampliar la oferta de servicios y consolidar estructuras empresariales sólidas.

En conclusión, aunque la construcción sigue presentando grandes oportunidades económicas, solo quienes se forman y especializan dominarán un sector que se encuentra en plena transformación.

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