La cultura empresarial: clave para el rendimiento en la era de la inteligencia artificial

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En un mundo donde la inteligencia artificial (IA) se ha convertido en una herramienta omnipresente, muchas empresas destinan grandes inversiones a estas tecnologías sin prestar la debida atención a la cultura interna necesaria para que estas herramientas realmente funcionen. Esta es la principal advertencia que hace Dalia Feldheim, psicóloga organizacional y antigua directora de marketing global, en una entrevista exclusiva.

Feldheim, con más de 16 años en Procter & Gamble y experiencia como vicepresidenta de marketing para Electrolux en Asia-Pacífico, actualmente asesora a organizaciones en liderazgo, seguridad psicológica y cultura corporativa. Según explica, el verdadero retorno de la inversión (ROI) no procede solo de las máquinas o algoritmos, sino de las interacciones humanas dentro de la empresa.

«El ROI no es solo retorno de inversión, sino retorno de interacción», afirma Feldheim. «Son las personas quienes impulsan el negocio: cómo motivamos y relacionamos con nuestros empleados y colaboradores. La inteligencia emocional (EQ) será el factor diferenciador esencial en un entorno donde la inteligencia cognitiva (IQ) está literalmente en el bolsillo gracias a la IA».

La experta alerta de que muchas compañías gastan millones adoptando herramientas de inteligencia artificial, pero fracasan en cultivar el entorno humano y organizacional que facilite su integración efectiva. «El verdadero desafío radica en desarrollar a las personas, permitir que experimenten, se equivoquen y aprendan», destaca.

Feldheim subraya que la IA puede optimizar procesos y aumentar la productividad, pero no puede reemplazar el alma. «Por ejemplo, estoy escribiendo un libro con la ayuda de la IA, pero las ideas, la creatividad y la narrativa son inherentemente humanas», comenta.

La seguridad psicológica como motor de innovación y colaboración

Acerca de la importancia de la cultura, Feldheim señala que la seguridad psicológica es el factor más crucial para conformar equipos de alto rendimiento. Invoca el reconocido estudio de Google, Project Aristotle, que identificó que el principal motor del éxito en los equipos era la percepción de seguridad para expresar ideas sin miedo a represalias.

«El liderazgo que admite errores y fomenta una cultura que acepta el fallo es fundamental», explica Feldheim. Esto genera un ambiente donde las personas colaboran con confianza, comparten feedback sincero y proponen ideas innovadoras sin temor a castigos.

La aceptación constructiva de errores conduce a un aprendizaje constante y evita repetir fallos, mientras que también incrementa la creatividad y la motivación. Así, la diversidad, la inclusión y el manejo abierto de las dificultades impactan directamente en la resiliencia cultural y el compromiso de los empleados, elementos claves para resultados positivos sostenidos.

Errores comunes de los líderes en la construcción de equipos

Feldheim cuenta su experiencia personal en diferentes entornos corporativos. Mientras Procter & Gamble basaba su éxito en el cuidado de las personas para que el negocio prosperase de forma natural, en otra empresa observó una cultura dominada por el miedo y la competencia destructiva.

«Los líderes que solo se centran en un ROI puramente financiero, sin priorizar a las personas, terminan generando un clima de temor, silos y falta de innovación», advierte. Reconoce que aunque el miedo puede generar resultados a corto plazo, a largo plazo destruye la motivación y reduce el rendimiento.

Relata también casos de líderes que tras adoptar enfoques basados en la empatía y el desarrollo humano, han logrado transformaciones sorprendentes en la productividad y satisfacción de sus equipos, demostrando que el liderazgo auténtico requiere primero ganarse la confianza y el compromiso de los empleados.

Escalar una cultura de coaching sin perjudicar el crecimiento

Ante la resistencia habitual a invertir en formación, Feldheim propone soluciones accesibles como programas online y sesiones en vivo que reducen costes y permiten mantener una capacitación continua y efectiva.

Ella misma ofrece un programa llamado Team Thrive, que combina aprendizaje autodirigido y encuentros mensuales para resolver dudas y generar comunidad entre participantes, fortaleciendo así la cultura corporativa.

«La clave del éxito está en generar cohortes de personas con mentalidad afín, porque ahí es donde comienza el cambio cultural real», afirma.

Según Feldheim, destinar incluso inversiones modestas —en torno a 500 o 1.000 dólares por empleado— a programas de desarrollo puede traducirse en transformaciones profundas y duraderas, evitando el desgaste, el estrés crónico y la fragmentación interna que perjudican cualquier empresa.

Finalmente, resume que el verdadero motor del crecimiento sostenible no son las herramientas tecnológicas sino el crecimiento de las personas dentro de una cultura que valore la interacción, la confianza y el aprendizaje, incluso en plena era de la inteligencia artificial.

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