BYD, el gigante chino fabricante de vehículos eléctricos, ha cerrado los primeros seis meses de 2026 con una facturación impresionante de 344.815 millones de yuanes, equivalentes a aproximadamente 44.228 millones de euros. Lo más destacado de esta cifra es que el 52,57% de estos ingresos, es decir, 181.268 millones de yuanes (unos 23.250 millones de euros), provienen del extranjero, superando por primera vez las ventas en su mercado doméstico, China.
Este crecimiento internacional representa un avance interanual del 33,92%, situando las operaciones fuera de China como el motor principal en la expansión del grupo. BYD ya opera en más de 120 países y regiones, consolidándose como un protagonista global en el mercado de la movilidad sostenible.
Durante este periodo, la empresa entregó un total de 1,81 millones de vehículos de nueva energía —término que abarca principalmente eléctricos puros e híbridos enchufables—, de los cuales alrededor de 790.000 unidades se vendieron fuera de China, con un aumento cercano al 68% respecto al mismo periodo del año anterior. La división automotriz y de productos relacionados contribuyó con 275.068 millones de yuanes a los ingresos totales del grupo.
Asimismo, las marcas secundarias del grupo, como Denza, Fangchengbao y Yangwang, lograron entregar aproximadamente 228.000 vehículos, reflejando un crecimiento del 61%.
Inversión sin precedentes en innovación
Detrás de estas cifras está el fuerte compromiso de BYD con la investigación y desarrollo (I+D). Durante el primer semestre, la inversión en I+D alcanzó 28.900 millones de yuanes (unos 3.707 millones de euros), una cifra que supera notablemente el beneficio neto atribuible a accionistas, que descendió un 20,54% hasta situarse en 12.325 millones de yuanes (1.582 millones de euros). Esto significa que la compañía invierte aproximadamente 2,3 veces lo que obtiene en beneficios, un esfuerzo considerable para potenciar su liderazgo tecnológico.
Entre las innovaciones en las que trabaja destaca la segunda generación de la Blade Battery y el desarrollo de nuevas tecnologías de carga, apuntalando su posición en el mercado eléctrico. Hasta la fecha, la inversión acumulada en I+D supera los 270.000 millones de yuanes (alrededor de 34.633 millones de euros).
Expansión internacional como respuesta a la presión interna
Este avance en los mercados exteriores no solo refleja la ambición de internacionalización de BYD, sino también la presión a la que se enfrentan las marcas locales dentro de China. La competencia feroz y la guerra de precios han estrechado los márgenes de beneficio dentro del país, alentando a las empresas a buscar oportunidades fuera.
El margen bruto de las operaciones internacionales se ubicó en torno al 22%, superior al 18,85% registrado en el conjunto del grupo. España, por ejemplo, ya cuenta con un modelo específico de BYD en su mercado: el BYD Dolphin G DM-i, que contribuye al crecimiento de la empresa en Europa.
En España, las marcas chinas han alcanzado un 12,3% de cuota de mercado en el primer semestre de 2026, una cifra que muestra la creciente aceptación y presencia de estas compañías en Europa.
Implicaciones para el mercado europeo
El traslado de más del 52% de los ingresos a mercados exteriores redefine la estrategia de BYD, que ya no depende exclusivamente del mercado chino. Esto explica la exploración de nuevas ubicaciones industriales en Europa y el aumento de la inversión dirigida a consolidar su presencia en la región.
El crecimiento exponencial de BYD obliga a la industria europea a reconsiderar su posición y estrategias, enfrentándose a una competencia que combina inversión tecnológica, capacidad industrial y una implantación global sólida. Más que una amenaza o una oportunidad, BYD representa un cambio de paradigma en el sector automovilístico a nivel mundial.
Adaptarse a esta transformación será clave para los fabricantes europeos, que deben responder a las nuevas dinámicas del mercado con innovación, eficiencia y apertura a nuevos modelos de negocio.
Imagen | BYD