Los oficios tradicionales como la fontanería están en auge en España, un país que actualmente enfrenta una fuerte escasez de profesionales en este sector. Emanuele Armeli Moccia, un fontanero italiano que vive en España desde 2017 y trabaja como autónomo desde entonces, ha utilizado sus redes sociales para mostrar la realidad económica y laboral detrás de este oficio.
El trabajo de Emanuele refleja la demanda creciente y el notable aumento en la facturación de algunos servicios especializados, pese a la disminución del número de trabajadores en este campo. Según explica, los ingresos de un fontanero son variables y dependen mucho del tipo de trabajo realizado: “Puedo facturar 1.900 euros un día, 1.500 otro o incluso 900 euros”, asegura.
Estos ingresos, aclara, corresponden a la facturación bruta, es decir, antes de descontar materiales, impuestos, cotizaciones y otros gastos propios de la actividad autónoma.
Una jornada intensa con una factura destacada
Entre sus publicaciones, destaca una jornada especialmente exigente que se hizo viral: 12 horas continuas de trabajo en un arreglo complejo relacionado con las tuberías y el suministro de agua caliente de un baño. En esa única intervención, Emanuele facturó 2.540 euros, una cifra llamativa que demuestra hasta dónde puede llegar la facturación en labores que demandan gran especialización y dedicación.
No obstante, el fontanero advierte que esta cifra no es la norma diaria y que sus ingresos fluctúan mucho dependiendo del tipo de trabajo. Este caso particular sirve para ilustrar la capacidad de facturación de ciertos proyectos, pero no debe considerarse representativo de la rutina habitual del sector.
Déficit de fontaneros en España
La escasez de profesionales en la fontanería es un problema estructural en España. Se estima que hacen falta unos 25.000 fontaneros para cubrir la demanda actual, en un sector que registra una tasa de empleo cercana al 90%. Este desequilibrio se agrava por la falta de relevo generacional: la edad media de los fontaneros ronda los 44,8 años y más de la mitad supera los 45. Apenas entre un 9% y un 12% de los especialistas tienen menos de 30 años.
Cuando se consideran también los instaladores de sistemas de agua, climatización y gas, casi el 60% de los trabajadores está entre los 40 y 60 años, y las nuevas incorporaciones son insuficientes para mantener la plantilla al nivel requerido.
Emanuele pretende que sus vídeos ayuden a cambiar la percepción social del sector: “Gracias a mí, mucha gente se está animando a aprender este oficio. Lo hago para demostrar que hay trabajo y que es un camino para vivir dignamente”, asegura.
Una demanda constante y creciente
La necesidad de servicios de fontanería no parece disminuir. España posee más de 26 millones de viviendas, una parte significativa de ellas construidas antes de 1980, lo que implica tuberías envejecidas, bajantes deterioradas, fugas frecuentes, reformas de baños y sustitución de sistemas de agua caliente que requieren atención constante.
Además, la rehabilitación energética de edificios demanda la modernización de instalaciones y la implantación de soluciones más eficientes. Estas obras requieren manos especializadas y comprometidas.
Por otro lado, los daños por agua son una de las causas más habituales de siniestros en viviendas aseguradas. Una fuga puede necesitar atención urgente e inaplazable, lo que convierte a la fontanería en un servicio imprescindible, con poco margen para la demora o sustitución.
Profesionalidad y compromiso
Para Emanuele, el reto no es solo encontrar operarios dispuestos a trabajar, sino asegurar la calidad y profesionalidad del servicio. Él destaca que muchos fontaneros cumplen con su trabajo con rigor y eficacia, solucionando problemas y respondiendo con profesionalidad a las necesidades de sus clientes.