El modelo de negocio de Google es considerado uno de los más brillantes de la historia empresarial. Su clave reside en ofrecer un suministro gratuito de contenido, mientras los usuarios y anunciantes compiten para determinar cuánto pagar y quién tiene ese privilegio. Solo requieren construir una infraestructura ligera, asumir unos costes mínimos por depreciación y aprovechar márgenes de beneficio históricos que rozan lo extraordinario.
Esta capacidad tan única de Google la reconoció incluso Warren Buffett, aunque nunca se ha animado a invertir en la compañía. En la reunión anual de Berkshire Hathaway de 2017, Buffett destacó lo excepcionalmente lucrativo que resulta pagar por un clic en Google, sin apenas costes para estos servicios digitales. Reconoció que nunca antes había visto un negocio tan singular.
Google, como ejemplo de agregador digital, maximiza el valor absoluto sacrificando el valor relativo. Para los creadores de contenido en la web, Google aumenta enormemente el tráfico, aunque el valor de cada visitante sea menor que el directo. Para los anunciantes, un solo clic vale más que miles de impresiones publicitarias sin impacto alguno. Y para los usuarios, Google facilita encontrar lo que buscan en un océano de información accesible gratuitamente. En todos los casos, Google apuesta por la cantidad sobre la calidad relativa, convencido de que la calidad absoluta crecerá a largo plazo.
Por otro lado, la valoración que hacen los mercados de las grandes tecnológicas se fundamenta en empresas “ligeras en activos”, centradas en costos marginales casi nulos. Invierten en infraestructura y desarrollo, pero no participan directamente en los mercados, captando principalmente un porcentaje de las transacciones sin gestionarlas todas, lo que entusiasma a Wall Street por su alta rentabilidad relativa.
Berkshire Hathaway: De textiles a inversiones productivas
Antes de que Buffett la comprase, Berkshire Hathaway era una empresa textil en declive. Buffett adquirió la compañía al comprobar que su cotización estaba por debajo del valor de liquidación, aunque terminó arrepintiéndose por la poca rentabilidad que generó en un principio. En su carta a los accionistas de 1989, subrayó la importancia de comprar empresas excepcionales a precios justos, en lugar de empresas mediocres a precios atractivos, una filosofía que marcó su éxito posterior.
Un ejemplo de negocio ejemplar adquirido por Berkshire fue See’s Candies en 1972. Entonces, la chocolatería generaba unos beneficios antes de impuestos del 60% sobre el capital invertido. En 2007, con unas ventas aumentadas considerablemente, See’s seguía generando beneficios sobresalientes, habiendo invertido en crecimiento físico y financiero apenas una fracción del capital total. Los beneficios, en su mayoría, se canalizaron hacia nuevas adquisiciones, evidenciando que una empresa rentable no solo acumula efectivo, sino que lo hace crecer a través de oportunidades nuevas.
BNSF Railway fue una de esas grandes inversiones. Contrariamente a See’s, BNSF es una empresa intensiva en capital, con gastos multimillonarios anuales, pero también con ingresos y ganancias significativas. Mientras que los beneficios obtenidos de See’s podrían no superar los 3.000 millones de dólares, BNSF generó ese mismo año beneficios netos superiores a 5.500 millones, reflejando la diferencia entre un negocio de alto margen y bajo capital y uno intensivo pero rentable.
La evolución y futuro de Google Cloud
En el cuarto trimestre de 2019, Google Cloud generó 2.600 millones en ingresos, con pérdidas de 1.200 millones, muy lejos del negocio central de Google Services, que lograba 43.200 millones y 13.500 millones en beneficios operativos.
En el primer trimestre de 2023, Google Cloud alcanzó por primera vez beneficios, con 7.500 millones en ingresos y 200 millones en ganancias, representando ya el 12% y el 1% respectivamente de Google Services.
Para el primer trimestre de 2026, Google Cloud facturó 20.000 millones con 6.600 millones de beneficio, escalando a un 22% y 16% del volumen de Google Services. Este crecimiento acelerado, aunque con márgenes inferiores (33% frente a 45%), indica el potencial de Google Cloud, especialmente apoyado por la inteligencia artificial, que podría revolucionar mercados más allá de la publicidad.
Se plantea la hipótesis de que el negocio principal de Google financie el desarrollo de Google Cloud, que aunque menos rentable en porcentajes, pueda generar mayores ingresos absolutos en el futuro, de forma similar a cómo See’s Candies fue base para crecer hacia negocios más intensivos en capital.
La histórica inversión de Berkshire Hathaway en Google
El pasado junio de 2026, Alphabet anunció una emisión de acciones por valor de 80.000 millones de dólares para financiar su ambicioso plan en inteligencia artificial, incluyendo una inversión de 10.000 millones por parte de Berkshire Hathaway. Este criptico movimiento contiene tres componentes: un programa de venta periódica de acciones por 40.000 millones, ofertas suscritas por 30.000 millones y valores convertibles.
Una parte de este programa se destina a cubrir impuestos derivados de la revalorización de acciones, mientras que la inversión directa de Berkshire es la más llamativa, planteando muchas preguntas sobre la elección del instrumento financiero – optar por emitir acciones en vez de deuda – y sobre la motivación de Buffett, o más bien del sucesor Greg Abel, para apostar por Google a precios cercanos a máximos históricos.
Berkshire, con un efectivo de 373.000 millones y 25.000 millones en flujo libre de caja en 2025, busca emplear su capital en compañías con alto retorno. Google ofrece una ventaja competitiva sostenible gracias a su infraestructura tecnológica exclusiva, especialmente en procesadores TPU, que otorgan un coste competitivo en almacenamiento y procesamiento, clave en un entorno donde la computación será la base económica futura.
Más allá del volumen invertido, esta alianza es un mensaje claro: la demanda futura de capacidad de computación será mayor de la anticipada y Google está preparada para financiarla con todos los medios, incluida la emisión de nuevas acciones. Berkshire Hathaway valida esta convicción al asociarse con Alphabet, apostando por el desarrollo tecnológico y la capacidad de generación de cash flow para construir el futuro.
El poder definitivo: la liquidez
Recientemente, la competencia entre laboratorios de inteligencia artificial como OpenAI y Anthropic demuestra que además de la tecnología, la clave reside en el acceso a recursos de computación y liquidez. Tener capital abundante y dispuesto a invertir se traduce en ventajas estratégicas para asegurar capacidad de procesamiento, que a su vez permite desarrollar mejores productos y captar más usuarios, generando un círculo virtuoso.
Si la batalla por el dominio de la inteligencia artificial se reduce a quién tiene más efectivo para pagar por capacidad informática, Google, respaldada por la fuerte apuesta de Berkshire Hathaway, emerge como el contendiente más sólido. Esta nueva realidad plantea que el efectivo, y no solo la innovación, se convierte en la materia prima definitiva para conquistar el futuro tecnológico.
En última instancia, la inversión de Berkshire Hathaway en Google no solo representa una jugada financiera, sino un respaldo estratégico a la compañía que lidera la transformación tecnológica con capacidad para dominar el mercado de la inteligencia artificial y la computación en la próxima década.