En los últimos días, Anthropic, la startup dedicada a la inteligencia artificial, ha protagonizado una serie de movimientos que han generado controversia y especulaciones sobre la verdadera causa detrás de sus recientes decisiones técnicas. La reducción silenciosa de funcionalidades en Claude Code, la eliminación inesperada de acceso a cuentas corporativas y confinamientos experimentales en planes de suscripción han provocado malestar en la comunidad de desarrolladores.
Un caso ilustrativo fue el de un usuario suscrito al plan Pro de 20 dólares mensuales que experimentó la retirada del acceso a Claude Code apenas días después de contratar el servicio, lo que sugirió que para algunos clientes de pago esta funcionalidad apenas contaba como un periodo de prueba de una semana.

Ante esta situación, Anthropic ha anunciado una importante ampliación en sus centros de datos, renegociando además el uso de sus capacidades para ofrecer un mejor servicio. De manera destacada, SpaceX —y su división xAI, la cual se fusionó recientemente— ha comenzado a alquilar durante un periodo la totalidad del centro de datos Colossus 1 a Anthropic. Según el comunicado oficial, Colossus 1 alberga más de 220.000 GPUs de NVIDIA, incluyendo aceleradores H100, H200 y la próxima generación GB200, lo que permite un rendimiento de cálculo extremo para modelos de lenguaje, sistemas multimodales, simulaciones científicas y aplicaciones de inteligencia artificial generativa a gran escala.
«Anthropic utilizará esta capacidad adicional para mejorar directamente el servicio a suscriptores de Claude Pro y Claude Max.»
En paralelo, Anthropic ha anunciado mejoras en sus límites de uso:
- Duplicación del límite de cinco horas en Claude Code para planes Pro, Max, Team y empresariales basados en asientos.
- Eliminación de restricciones horarias durante picos para los planes Pro y Max.
- Incremento significativo en las tasas permitidas para las API de los modelos Opus.
Estas acciones parecen consecuencia directa de los problemas de capacidad que la compañía ha enfrentado durante meses. El conocido «nerfeo» o debilitamiento de Claude Code implicó una carga computacional menor, mientras que el retiro de acceso para planes económicos pudo interpretarse como un control de uso encubierto. La suspensión de cuentas corporativas también podría verse como un intento de contener la demanda ante una infraestructura insuficiente.
Durante el evento «Code with Claude», celebrado este 6 de mayo, Dario Amodei, CEO de Anthropic, reconoció que planeaban un crecimiento de diez veces, pero la demanda real superó esa expectativa, alcanzando un aumento de ochenta veces en ingresos y uso en un corto periodo.
«Originalmente planeamos un crecimiento de 10 veces, pero vimos un incremento cercano a 80 veces en ingresos y uso recientemente.»
Paradójicamente, SpaceX y xAI —empresas vinculadas a Elon Musk, quienes desarrollan Grok, un modelo rival de Claude— han pasado de ser competencia directa a socios de infraestructura. En enero, Anthropic bloqueó el acceso de desarrolladores de xAI a Claude, presumiblemente para evitar filtraciones o «destilaciones» del modelo que pudieran favorecer a Grok en su desarrollo. Sin embargo, en un giro notable, ambas partes han llegado a un acuerdo en el que SpaceX arrienda sus capacidades computacionales a Anthropic, aunque Musk haya calificado a Anthropic con términos como «misantrópico y malvado» y haya expresado críticas hacia la compañía.
El alquiler de una porción importante del centro Colossus 1 —que representa cerca del 45% de la capacidad actual de SpaceX/xAI y entre el 20% y 25% de la planeada— hace pensar que la demanda interna para Grok no justifica toda la infraestructura. De hecho, un estudio reciente sobre herramientas de IA en febrero reflejaba una escasa adopción de Grok frente a modelos abiertos como DeepSeek y Qwen, mientras que la principal aplicación de Grok parece ser su integración en la red social X.
Algunos expertos apuntan que esta estrategia podría evidenciar un repliegue de SpaceX/xAI dentro de la competitiva batalla por modelos de IA de vanguardia, inclinándose más hacia colaborar que a competir directamente.
Por otro lado, el pulso entre Musk y OpenAI sigue latente, con demandas millonarias en curso y fuertes críticas por la transformación de OpenAI de organización sin ánimo de lucro a entidad con fines lucrativos respaldada por Microsoft. Musk reclama $150.000 millones en daños, la destitución de líderes clave y un retorno al modelo original de OpenAI. Este contexto alimenta también una posible rivalidad indirecta en la que Anthropic y OpenAI compiten por cuota del mercado de inteligencia artificial.

Se apunta que si Anthropic realmente ha sufrido problemas de capacidad que limitan su crecimiento, el apoyo indirecto de Musk en la forma de acceso a infraestructura podría complicar aún más la expansión de OpenAI, beneficiando a Anthropic en la competencia por la preferencia del mercado.
Más allá de las controversias, la industria de inteligencia artificial continúa marcada por rápidos cambios en la gestión, estructura y modelos de negocio. Temas como la creciente demanda de ingenieros de despliegue directo, el aumento de despidos en el sector tecnológico, la tendencia de autodeclarar código 100% generado por IA en Microsoft, y la evolución hacia una ingeniería «agente» cada vez más automatizada dibujan un escenario cada vez más dinámico y desafiante para las empresas y profesionales del sector.