Bernat, a los 40 años, abandona la ciudad para vivir descalzo y en armonía con la naturaleza en el Pirineo

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Bernat tenía 22 años cuando, con un capital ahorrado que rondaba entre 150.000 y 170.000 euros, decidió invertir en terrenos en Rumanía. Sin embargo, la crisis inmobiliaria de 2008 truncó sus planes. Al volver a España, fue detenido tras meses de investigación por parte de los Mossos d’Esquadra de Vic acusado de tráfico de drogas, un cargo que marcó un antes y un después en su vida. Pasó tres años y medio en prisión y ahora, con 40 años, ha cambiado radicalmente su forma de vivir.

Actualmente, Bernat reside descalzo en el Pirineo catalán, rodeado de bosques y alejado del estrés urbano. En medio de la naturaleza, está construyendo con palets reciclados una cabaña que refleja su apuesta por un estilo de vida sencillo y sostenible. Además, comparte su día a día y reflexiones con cerca de 35.000 seguidores en TikTok como ‘Bernat De Les Muntanyes’.

Su historia es mucho más que un viaje personal de redención; representa una transformación profunda en sus valores y prioridades. La experiencia en prisión fue para él un punto de inflexión, un instante de reinicio forzado que le llevó a recorrer el GR11, la senda que atraviesa los Pirineos, para desintoxicarse del dinero fácil y las drogas.

Bernat reflexiona así sobre su vida actual: “La felicidad no está en lo material; el dinero ayuda, pero no compra la paz interior ni la libertad para ser y hacer lo que realmente quieres. Poder transmitir lo que soy y que otros lo vivan, eso es para mí la verdadera felicidad”.

Su regreso a una existencia más en contacto con la tierra no es casual: creció en la montaña, sin televisión y recolectando hierbas. Esta vuelta a las raíces incluye un cambio de paradigma económico. De ganar 3.500 euros mensuales en el sector de la construcción, Bernat ha pasado a vivir con una economía de subsistencia muy austera. Ha reducido de forma drástica sus necesidades y gastos, adaptando su forma de vida a lo que la naturaleza y sus manos pueden ofrecerle.

Un giro radical ante el consumo y el ahorro convencional

Este estilo de vida contrasta con las fórmulas modernas de independencia financiera, como el movimiento FIRE, que apuesta por acumular dinero hasta poder vivir de las rentas. Bernat ha invertido esa lógica: en lugar de buscar altos ingresos, ha minimizado sus exigencias y convive con sus animales, lo que le permite tener una necesidad económica mucho más baja.

Esta desconexión no es un acto de aislamiento extremo, sino una respuesta consciente al ritmo frenético y la sobreexigencia que se vive en las ciudades. Frente a los altos costes y la presión constante, personas como Bernat demuestran que es posible abandonar voluntariamente la rueda laboral y buscar una soberanía mayor sobre el tiempo propio. No se trata de romantizar las dificultades derivadas de vivir sin comodidades, pues construir y sobrevivir en plena montaña requiere sacrificio constante, sino de priorizar la libertad y la paz interior.

Mientras Bernat se sumerge en un entorno natural, también mantiene un balance con la modernidad. Aunque está alejado del bullicio urbano, utiliza las redes sociales para monetizar su experiencia y crear una comunidad que sigue su evolución y aprende de ella. Esto plantea una incógnita sobre la sostenibilidad a largo plazo de este modelo híbrido entre naturaleza y digitalización, pero su testimonio deja un mensaje claro: el pasado puede marcarte, pero no define permanentemente quién eres ni lo que puedes llegar a ser.

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