España continúa expandiéndose por encima de gran parte de Europa, pero no todo lo que brilla es oro. El reconocido economista Marc Vidal ha expresado su preocupación ante una lectura más crítica de los datos económicos españoles, cuestionando la verdadera salud del crecimiento del país.
En una entrevista con Herrera en la Cadena COPE, Vidal analizó la compleja influencia de la inflación, el aumento de población, la recaudación tributaria, el turismo y los fondos europeos en la evolución del Producto Interior Bruto (PIB) nacional. El análisis del experto pone de relieve que, aunque España presenta cifras positivas en términos absolutos, hay importantes desequilibrios y factores que pueden ocultar una realidad menos optimista.
Crece la población, pero no necesariamente el bienestar
Un aspecto clave destacado por Vidal es el crecimiento demográfico. Más habitantes implican más trabajadores y consumidores, lo que incrementa la producción y el consumo agregados. Sin embargo, el economista puntualiza que esta ampliación poblacional diluye el crecimiento económico por persona. «El pastel es más grande porque hay más comensales», afirma, señalando que la subida general del PIB no se traduce necesariamente en un aumento proporcional del bienestar individual.
Vidal insiste en que la evolución del PIB per cápita —lo que realmente se percibe en el nivel de vida y en la nómina— recibe menos atención mediática que el crecimiento del PIB total, que es la cifra que suele destacarse en los medios y por las instituciones.
La inflación eleva la recaudación a un ritmo alarmante
Otro punto crucial del análisis es la influencia de la inflación, que en septiembre alcanzó un 4,9%, según datos recientes, y para la que se prevé un aumento alrededor del 3% a corto plazo. Esto provoca que el crecimiento nominal de la economía supere con creces al crecimiento real. En consecuencia, Vidal denuncia: «Hacienda recauda cuatro veces más rápido que la economía real».
La inflación incrementa la base imponible del IVA y también eleva los ingresos por IRPF debido al aumento nominal de salarios y rentas. En términos prácticos, esto significa que la subida de precios está engrosando las arcas del Estado a un ritmo inusitado, distorsionando la percepción real del crecimiento económico del país.
La deuda pública baja porcentualmente sobre el PIB, pero el matiz es importante
La ratio deuda pública sobre PIB es uno de los indicadores más observados. Aunque ha mostrado una tendencia a la baja, Vidal advierte que esta mejora se debe en gran medida al aumento del PIB nominal impulsado por la inflación. El «denominador se engorda con precios más altos», explica, por lo que la reducción de la ratio no refleja necesariamente un descenso real del endeudamiento.
Factores externos: turismo y fondos europeos
El economista también subraya la importancia de factores como el turismo y los fondos europeos, que actúan como motores y apoyos en la economía española. Además, destaca el descenso del desempleo y la estabilidad del déficit público alrededor del 2,4%.
No obstante, Vidal alerta de que España se encuentra en una etapa óptima y advierte sobre el riesgo que implica una eventual pérdida de impulso en cualquiera de estos factores. «Estamos en el mejor momento posible, y de ahí el riesgo», advierte, y resume la situación económica señalando: «Crecer por censo, recaudar más por inflación, con el turismo como motor y los fondos como muleta».
Récord en la recaudación de la campaña de la Renta
La última campaña del IRPF refleja también el incremento en los ingresos tributarios. La Agencia Tributaria gestionó más de 25,6 millones de declaraciones en 2025, un 4,24% más que el año anterior, con un aumento del 19,89% en las cantidades ingresadas, que alcanzaron los 24.721 millones de euros, más de 4.100 millones adicionales respecto al ejercicio anterior.
Por otra parte, se solicitaron devoluciones por un total de 14.089 millones, un 3,06% más, y ya se habían abonado 9.361 millones a casi 13 millones de contribuyentes, representando el 79,1% de las devoluciones solicitadas y el 66,4% de su importe.
La cuestión subyacente sigue siendo cuánto de este incremento en la recaudación se debe a un crecimiento real de la actividad económica y cuánto responde a variables nominales inflacionarias, salariales o demográficas.