El transporte de mercancías por carretera en España mueve anualmente más de 256.000 millones de toneladas-kilómetro, según datos del Ministerio de Transportes. Detrás de estas cifras frías y estadísticas se encuentra la realidad humana de miles de conductores profesionales que pasan largas semanas alejados de sus hogares. Una de ellas es Miriam, camionera argentina que trabaja en Europa y se ha hecho conocida en redes sociales bajo el nombre de @lachicacamionera.
En una entrevista concedida a OkDiario, Miriam relata sin filtros su experiencia: “Paso entre 22 y 24 días fuera trabajando y, cuando vuelvo, apenas tengo tres o cuatro días, si tengo suerte y es temporada baja, para ver a mis amigos y descansar”. Esta situación refleja el reto de conciliar la vida personal y laboral en un sector donde la mayoría del mes se pasa en la carretera.
Miriam no solo transita por España, sino que también recorre Francia, Italia, Alemania y Polonia, lo que añade aún más complejidad a su jornada laboral. Explica con detalle cómo administra el tiempo y las tareas que van más allá de conducir: “Quiero aprovechar para descansar y visitar amigos, pero también necesito preparar lo que voy a necesitar para el siguiente viaje, y con tan poco margen, se complica mucho”.
La organización en su día a día es clave. Miriam ha desarrollado una técnica para optimizar el tiempo: antes de volver a casa hace parada en supermercados para comprar provisiones que le permitan preparar sus comidas para la ruta siguiente. Según cuenta, mantiene hasta 40 raciones congeladas en una nevera portátil de 55 litros para aguantar tres semanas en carretera. “Cocino muy poco durante los trayectos, solo panqueques. Para mí es muy incómodo cocinar mientras conduzco o durante mi escaso tiempo de descanso”, aclara.
Pero conducir es solo una parte del trabajo. Miriam también realiza tareas menos visibles como ayudar en la carga y descarga, limpiar el remolque cuando es necesario y gestionar las entregas conforme a un calendario exigente. Estos aspectos, sumados a los habituales problemas del tráfico y los inevitables retrasos, hacen que su cotidianidad sea una constante fuente de desafíos.
Una dificultad recurrente y poco comentada es encontrar un lugar para ducharse durante sus jornadas. “Es un problema que se aprende a solucionar con la experiencia, pero no deja de ser una incómoda rutina en la vida del camionero”, añade.
El Reglamento (CE) 561/2006 sobre tiempos de conducción establece que un profesional no debe superar las 90 horas de conducción cada quincena, y debe descansar al menos 45 minutos después de 4,5 horas al volante, asegurando así unos mínimos estándares de seguridad y salud para quienes trabajan en la carretera.
Miriam incide en la importancia de dominar idiomas, sobre todo el inglés. “Es casi indispensable aprenderlo, porque puedes ser asignado a países como Francia, Alemania, Polonia o Irlanda, y el inglés es el idioma común para comunicarte”, aconseja desde su propia experiencia, admitiendo que solo habla lo básico, lo que a veces le complica la comunicación. Para quienes realizan transporte internacional, dominar un segundo idioma facilita enormemente la vida profesional.
En España, el sector del transporte de mercancías por carretera afronta un notable déficit de profesionales, estimado en unas 15.000 plazas sin cubrir. Además, la plantilla está envejecida, con una media de edad en torno a los 50 años, un factor que dificulta la incorporación de nuevos jóvenes al sector.
Los desafíos laborales y las condiciones de trabajo son aspectos que han sido señalados como obstáculos para atraer a nuevas generaciones a esta profesión tan necesaria pero exigente. Historias como la de Miriam aportan un rostro humano a este sector fundamental para la economía, pero que obliga a sus trabajadores a largos periodos de alejamiento familiar y social como parte de su rutina.
Imagen: lachicacamionera via Instagram