Vero gestiona 97 trasteros al completo y factura 4.500 euros mensuales por centro

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Vero, propietaria de 97 trasteros distribuidos en varios centros, ha conseguido una ocupación total de sus espacios, consolidando así un negocio modesto pero altamente rentable que se aleja del sector inmobiliario tradicional, la hostelería o el comercio electrónico. En una entrevista ofrecida al canal de YouTube ponceeric, Vero desglosó con tranquilidad las claves de su actividad, que le permite facturar alrededor de 4.500 euros mensuales por centro.

Los gastos fijos, que incluyen principalmente el alquiler del local, suman cerca de 2.000 euros, dejando un margen bruto de aproximadamente 2.500 euros al mes antes de impuestos y otros posibles costes no detallados en la entrevista. Esta rentabilidad destaca especialmente porque el negocio requiere una estructura mínima y casi no necesita personal.

Vero explica que para montar uno de sus centros necesita una inversión inicial aproximada de 100.000 euros para acondicionar un espacio de alrededor de 400 metros cuadrados. El modelo funciona gracias a la creciente demanda de espacio para guardar pertenencias, especialmente en un contexto donde las viviendas tienden a ser más pequeñas y los precios del alquiler aumentan.

Los trasteros con mayor demanda suelen medir 2×1 metros y cuentan con una altura de 2,5 metros. Su coste está en torno a los 50 euros mensuales, con IVA y seguro incluidos. Este seguro ofrece cobertura contra robos, pérdidas, incendios e inundaciones. Lo llamativo es que, en esos pequeños módulos, los usuarios almacenan bienes valorados en torno a 1.500 o 2.000 euros, lo que ejemplifica la importancia funcional y económica de estos espacios para quienes carecen de alojamiento adicional en casa.

Si se multiplican esos 50 euros por 97 trasteros, la facturación teórica sería de 4.850 euros mensuales, aunque Vero constata que la cifra real ronda los 4.500 euros por centro. La diferencia se atribuye a variaciones en la ocupación y posibles descuentos. Aun así, el negocio mantiene un equilibrio financiero favorable debido a sus bajos costes operativos y la ausencia de necesidad de contratar personal.

El self-storage ha experimentado un crecimiento notable en España en los últimos años. La Asociación Española de Self Storage contabilizó 352 centros en febrero de 2024, aumentando a 380 en octubre del mismo año. Aunque estos números solo representan los centros asociados a la organización, ofrecen una idea del auge que vive este sector.

Según un informe europeo elaborado por FEDESSA y CBRE, España se sitúa entre los mercados más relevantes en almacenamiento personal, con alrededor de 1,9 millones de metros cuadrados dedicados en 2024. El crecimiento del sector responde a la necesidad de espacio adicional para guardar objetos personales, fenómeno potenciado por las viviendas de tamaño reducido, la movilidad residencial y demandas temporales.

En definitiva, el trastero se configura como una solución intermedia: no es una vivienda, pero permite liberar espacio crucial en hogares cada vez más reducidos. Este nicho resulta económico, flexible y valioso para quienes buscan mantener sus pertenencias de forma segura sin pagar el elevado coste de un metro cuadrado residencial.

La rentabilidad y simplicidad del modelo llevado a cabo por Vero ponen de manifiesto el potencial de un negocio aparentemente modesto pero adaptado a las necesidades actuales del mercado inmobiliario y la vida urbana en España.

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