Padres y madres cuentan con hasta 270 días de cotización por cuidado de hijos para su jubilación, explica abogado Ignacio Solsona

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El momento de la jubilación no depende únicamente del último salario o de los años acumulados en la nómina. Ignacio Solsona, abogado experto en derecho laboral, pone de relieve un aspecto menos visible pero fundamental para la carrera de cotización: los días reconocidos por el nacimiento y cuidado de hijos. En España, el sistema de la Seguridad Social contempla ciertas bonificaciones que se suman al cómputo de cotización, beneficiando a las familias y compensando en parte las interrupciones laborales que implica la crianza.

Concretamente, la ley reconoce 112 días cotizados automáticamente a las madres por el parto. Además, tanto padres como madres pueden obtener hasta 270 días de cotización por el cuidado efectivo de sus hijos, aunque sólo uno de los dos progenitores puede optar a este reconocimiento por cada menor, respetando las condiciones legales establecidas. Esto supone añadir cerca de nueve meses a la carrera laboral a efectos de la jubilación, una ventaja importante para aquellos que dedican tiempo a la crianza.

Según detalla Solsona, estos reconocimientos se enmarcan en un conjunto de medidas que protegen la cotización durante los períodos dedicados al cuidado de hijos. El Estatuto de los Trabajadores establece que durante el permiso de nacimiento y cuidado de menor, el trabajador mantiene la protección frente a la Seguridad Social. Tras la reforma de 2025, el permiso general es de 19 semanas por progenitor, ampliables en dos semanas más utilizables hasta que el menor cumple ocho años.

Asimismo, existen otras modalidades menos conocidas, como la reducción de jornada por cuidado de hijo que puede ser cotizada al 100% para ciertos derechos, a pesar de que el trabajador reciba un salario menor en ese periodo. También la excedencia por cuidado de hijo, con un máximo de tres años, se considera tiempo cotizado para determinados efectos de la Seguridad Social, protegiendo en parte la carrera laboral frente a interrupciones.

La pensión que se ‘gana’ sin trabajar

Estas herramientas actúan como un «respiro» para la futura pensión. Aunque no suponen una retribución económica directa o inmediata, sí permiten que ciertos periodos en los que el trabajador no recibe salario pero atiende a sus hijos computen como cotizados. Esto es clave para quienes han tenido que reducir su jornada laboral o interrumpir temporalmente su actividad debido a la maternidad o paternidad, evitando que esos tiempos queden excluidos del cálculo de prestaciones.

El reconocimiento de los 270 días como cotizados está regulado en el artículo 236 de la Ley General de la Seguridad Social. Este periodo puede asignarse por cada hijo nacido o adoptado y sólo a uno de los padres. Importante no confundir este reconocimiento con el antiguo complemento por maternidad, que fue sustituido en 2021 por un complemento para reducir la brecha de género. Este último es una ayuda económica asociada a la pensión y no añade meses de cotización, siendo gestionado directamente por la Seguridad Social con unas condiciones y cuantías específicas.

La brecha de género y el cuidado familiar

El principal desafío que intenta mitigar esta normativa es la persistente brecha de género en las pensiones. Documentos oficiales del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones reflejan que las mujeres suelen acumular carreras de cotización y pensiones medias inferiores a las de los hombres. Esta diferencia se debe en gran parte a las interrupciones laborales, a la reducción de jornadas y al empleo a tiempo parcial, que suelen estar vinculados a las responsabilidades de cuidados familiares.

Los mecanismos como los días reconocidos de cotización por cuidado de hijos o los complementos por reducción de brecha buscan paliar esos desequilibrios y mejorar las condiciones de las mujeres en la jubilación. Sin embargo, aún no son suficientes para eliminar la desigualdad existente, que continúa marcada por factores sociales y laborales. La legislación oficial busca equilibrar esta balanza sin dejar de lado el impacto real que la crianza y el cuidado tienen sobre las trayectorias profesionales y las pensiones finales.

Imagen | David Brown (vía Pexels)

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