El precio de los combustibles continúa su imparable ascenso y el economista Gonzalo Bernardos considera que esta tendencia no se frenará a corto plazo. En una reciente intervención en el programa «Más Vale Tarde», Bernardos explicó que las tensiones internacionales y problemas en la producción petrolera podrían desencadenar incrementos adicionales en las próximas semanas, afirmando con contundencia que «esto solo puede empeorar».
El experto puso de relieve varias circunstancias que han deteriorado el suministro energético global. Entre ellas destacó el ataque al oleoducto en el Mar Rojo, una infraestructura clave para que Arabia Saudita pueda exportar petróleo desde esa región. Además, informó que dos refinerías europeas ya han sido notificadas de que no recibirán crudo en octubre, un hecho que refleja las dificultades de abastecimiento en el continente.
Bernardos recordó que el estrecho de Ormuz, una de las principales rutas marítimas para el transporte de petróleo, está prácticamente cerrado, limitando todavía más la capacidad de exportación saudí. Asimismo, señaló que las instalaciones de refinado en Rusia operan a una capacidad reducida. A todo ello se suma la llegada del invierno, que incrementa considerablemente la demanda de gas natural, apuntó el economista.
Esta combinación de problemas geopolíticos y estacionales, según Bernardos, confirma que la situación energética va a agravarse. En apoyo a sus argumentos, detalló la subida del precio de la gasolina y el gasóleo, que desde comienzos de septiembre han pasado de 1,78 euros a 1,94 euros por litro. “Si el Gobierno no interviene, pronto veremos muchos surtidores cobrando más de 2 euros tanto por la gasolina como por el gasóleo”, advirtió.
Respecto a las posibles medidas gubernamentales, Bernardos expresó que el Ejecutivo dispone de espacio para reducir costos mediante subvenciones o rebajas fiscales. Insistió en que hay un fuerte incentivo para actuar, ya que si no se logra contener el precio de los carburantes, la inflación seguirá aumentando y el descontento social crecerá de forma significativa.
“Para el Gobierno es más sencillo bajar temporalmente el precio de la gasolina y el gasóleo que enfrentarse a incrementos aún mayores en productos básicos como los alimentos, que se prevé que suban en especial el próximo año”, añadió el economista. Aunque aclaró que estas son sus predicciones, dado que por el momento no se han anunciado medidas concretas para afrontar esta situación.
El barril de Brent ya supera los 100 dólares y Bernardos no descarta que alcance los 120 dólares si persisten las interrupciones en el estrecho de Ormuz y continúa la inestabilidad en Oriente Medio. Esa cifra sería alarmante y tendría consecuencias económicas graves para Europa. “No estaríamos solo ante un periodo de alta inflación, sino frente a un posible estancamiento económico, con crecimiento nulo o incluso recesión en varios países”, manifestó.
Para poner en perspectiva el impacto en el bolsillo de los ciudadanos, el economista resaltó que a un precio medio de 2 euros por litro, llenar un depósito estándar de 50 litros costaría 100 euros. Con un consumo medio de seis litros por cada 100 kilómetros y un recorrido anual de 15.000 kilómetros, el gasto anual alcanzaría 1.800 euros. Si el precio sube hasta 2,20 euros por litro, esa factura se acercaría a los 1.980 euros al año.
En algunas estaciones la barrera de los 2 euros por litro ya se ha superado: el pasado 18 de septiembre, una gasolinera en Murcia vendía la gasolina 95 a 2,009 euros y la 98 a 2,13 euros, según datos recogidos por varios medios.
Por ahora, la evolución del mercado energético sigue marcada por las restricciones en el suministro global y la crisis en Oriente Medio. En España, las medidas fiscales para contener el alza de los carburantes tienen un alcance temporal y, por tanto, la fluctuación del precio del crudo seguirá siendo el factor principal que determine el coste del combustible para los conductores en las próximas semanas.