¿Es la Generación Z menos paciente para mantener un empleo estable? Según el informe de Randstad «Claves laborales de la Generación Z: Visión a futuro y dinamismo», cuatro de cada diez trabajadores jóvenes abandonan su empleo en menos de un año motivados por bajos sueldos y la escasa flexibilidad horaria. Aproximadamente el 40% considera que trabajar entre 20 y 40 horas semanales no es rentable debido a sus reducidos ingresos.
En este contexto, Rosa Lundberg, una emprendedora danesa de apenas 23 años, ha expresado su malestar sobre la actitud de sus contemporáneos respecto al trabajo. Propietaria de su propia marca de ropa en Odense, Rosa admite laborar hasta 70 horas a la semana para consolidar y hacer crecer su negocio.
Su jornada se inicia alrededor de las siete de la mañana y se extiende hasta las seis de la tarde, incluyendo algunos fines de semana. Este ritmo intenso se ha intensificado recientemente debido a la aumento inesperado de pedidos tras el éxito de sus últimas colecciones.
El esfuerzo de una joven empresaria frente a la baja disponibilidad laboral
En declaraciones a la televisión danesa TV 2 Fyn, Lundberg relató que sus colecciones han tenido un desempeño comercial muy por encima de lo anticipado. Sin embargo, manifestó su frustración durante los procesos de selección para contratar personal. La mayoría de los candidatos solicitan contratos de 25 a 30 horas semanales, por debajo de las 37 horas que establece la jornada laboral completa en Dinamarca.
“Muchos quieren esas 25 o 30 horas y prefieren no llegar a las 37”, comentó. Aunque entiende que algunos solicitantes estudian y compaginan ambas actividades, consideró que muchos jóvenes desean simplemente trabajar lo mínimo necesario para cubrir sus gastos de ocio, sin asumir grandes responsabilidades laborales.
¿Por qué los salarios no motivan jornadas completas?
Para Rosa, dedicar tantas horas tiene sentido porque está construyendo un proyecto propio en el que participa de todas las decisiones. Sin embargo, reconoce que esta motivación no se traslada a los empleados: “¿Por qué alguien se esforzaría tanto por algo que no es suyo, salvo por un sueldo que no entusiasma?”.
Complementando esta visión, Pernille Steen Pedersen, profesora e investigadora de la Copenhagen Business School, explicó a TV 2 Fyn que las expectativas laborales han cambiado. Mientras antes la prioridad era aportar valor a la empresa, ahora muchos jóvenes buscan un propósito en el trabajo y valoran su tiempo libre como un derecho legítimo.
No obstante, Pernille destacó que dentro de los jóvenes existen diversas actitudes y necesidades respecto al empleo, por lo que no se puede generalizar.
Una reflexión sobre la cultura del trabajo en la nueva generación
A pesar de que Rosa supera las 70 horas semanales, intenta mantener una vida social activa y encontrar momentos para descansar. No cree que su elevada dedicación deba ser la norma para todos, aunque critica la resistencia generalizada a aceptar jornadas más extensas.
“No siento vergüenza por trabajar mucho. Tal vez sea porque yo trabajo duro, pero creo que resulta extraño que muchos no puedan aceptar trabajar más de 30 horas semanales”, concluye con firmeza esta joven empresaria.