Ganadero en Kansas convierte el viento en su recurso más rentable con 50 turbinas eólicas

Por
5 min de lectura

Pete Ferrell es un ganadero con más de dos décadas de experiencia, propietario de un extenso rancho de aproximadamente 7.000 acres —alrededor de 2.833 hectáreas— situado cerca de Beaumont, Kansas. Desde 2005, Ferrell ha instalado en su tierra un total de 50 aerogeneradores pertenecientes al Elk River Wind Project, un parque con 100 turbinas que tiene una capacidad total de 150 MW y suministra energía a aproximadamente 60.000 hogares.

Lo sorprendente es que, pese a la presencia de estas infraestructuras eólicas, las vacas de Ferrell siguen pastando tranquilamente alrededor de las bases de las turbinas, que incluso utilizan para resguardarse del sol. Este modelo permite que su explotación combine la producción tradicional de carne con la generación de energía renovable, transformando al rancho en un productor híbrido de proteína y energía limpia.

En cuanto a los ingresos, la rentabilidad del proyecto eólico es notable: alrededor de la mitad de las ganancias anuales de Ferrell proceden del viento. El ganadero recibe pagos por el uso del suelo donde están instaladas las turbinas, que generalmente ascienden a unos 10.000 dólares anuales por aerogenerador, una cifra común en este tipo de contratos, aunque puede variar. La superficie ocupada por las turbinas y su infraestructura sólo inutiliza cerca de 50 acres en total—menos del 1% del terreno—, lo que minimiza el impacto sobre la actividad ganadera.

Ferrell explica la ventaja de esta combinación energética con una frase que subraya la sencillez y estabilidad del recurso: “El combustible es gratis. Simplemente aparece.” Para él, las turbinas suponen una póliza de seguro contra las incertidumbres asociadas a la agricultura y la ganadería, proporcionando ingresos constantes sin depender del tiempo ni de las fluctuaciones del mercado agropecuario.

Contexto y diferencias con España

Que este modelo funcione en Kansas no es casualidad. La región se beneficia de condiciones muy favorables: un recurso eólico abundante, grandes extensiones de tierra dedicadas a la ganadería y el apoyo de incentivos fiscales federales para las inversiones en energías renovables. Como consecuencia, en 2024 la energía eólica representó aproximadamente el 52% de la electricidad generada en el estado, una de las proporciones más elevadas en Estados Unidos.

Este caso contrasta con la situación en España, donde aunque en 2023 la mitad de la generación eléctrica provino de fuentes renovables, el desarrollo de proyectos eólicos y solares enfrenta obstáculos significativos. Entre los principales desafíos figuran los precios bajos en el mercado mayorista, que afectaron la rentabilidad, y un entorno regulatorio y fiscal diferente al estadounidense que frena la expansión masiva de instalaciones en áreas rurales con usos mixtos.

Resistencia local y legado familiar

No todo ha sido un camino de rosas para Ferrell. Durante la instalación de las turbinas, hubo resistencia por parte de vecinos y movimientos sociales que cuestionaban el impacto visual y la concesión de ayudas públicas, un fenómeno típico conocido como NIMBY (“no en mi patio trasero”). Enfrentó demandas legales y oposición, aunque finalmente logró avanzar gracias al apoyo familiar y a la visión de futuro que mantuvo.

Esta vocación innovadora no es nueva en la familia Ferrell. Desde que en 1923 su bisabuelo instaló una pequeña turbina para generar electricidad antes de que el suministro convencional llegara al rancho, cuatro generaciones han continuado con esta integración de ganadería y energía. Hoy, su propiedad combina la tradición de la cría de ganado con la modernidad de los parques eólicos, manteniendo la actividad agrícola como su base principal mientras aprovecha las nuevas tecnologías para diversificar sus ingresos.

Un modelo agrivoltaico y eólico-ganadero en debate

La experiencia de Ferrell plantea interrogantes sobre la posibilidad de replicar en otras regiones este modelo dual que combina explotaciones agropecuarias con energías renovables. La viabilidad depende de factores como la densidad del territorio, el sistema de incentivos públicos, las características del recurso natural y la aceptación social. En zonas con menor espacio o sin apoyos regulatorios similares, el desarrollo puede ser más complejo.

Por el momento, Ferrell continúa recibiendo ingresos regulares por las turbinas instaladas en su tierras, confiando en que el viento, su nueva “cosecha”, siga soplando constante y sin interrupciones. En su caso, la electricidad no requiere mantenimiento ni cotiza en bolsa, y además se integra sin sacrificar la actividad ganadera que ha sostenido a su familia durante generaciones.

Compartir este artículo
No hay comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *