Amancio Ortega Gaona, nacido en Busdongo de Arbás (León) el 28 de marzo de 1936, ha celebrado su 90º cumpleaños consolidado como uno de los empresarios más influyentes y ricos del planeta. Según la lista Forbes de 2026, su patrimonio asciende a 148.000 millones de dólares, situándole en el décimo puesto a nivel mundial. Ortega posee el 59,29% de Inditex, la empresa que fue el origen y sigue siendo el pilar de su inmensa fortuna.
En un encuentro con la periodista Covadonga O’Shea, que viajó a Arteixo para descubrir al hombre detrás de la emblemática marca Zara, Ortega confesó: «Si he ganado tanto dinero ha sido porque mi objetivo no ha sido nunca ganar dinero». Estas palabras forman parte de la biografía Así es Amancio Ortega, publicada inicialmente en 2008 y que ha sido reeditada en varias ocasiones, recuperándose ahora con fuerza en diversos medios de comunicación.
El empresario sostiene que la verdadera motivación no es acumular riqueza, sino construir algo en lo que uno cree. Explica que “no vale la pena ser empresario sólo para ser rico” y que cuando se alcanza el nivel de riqueza en el que él se encuentra, el dinero en sí deja de ser una necesidad. Para Ortega, la meta debe ser fundar proyectos que reflejen los propios valores y que requieran el esfuerzo de un equipo de personas.
Un recorrido desde sus inicios hasta su imperio
Hijo de un ferroviario, Ortega abandonó la educación formal siendo apenas un adolescente para empezar a trabajar en una tienda de ropa en A Coruña. En 1963 fundó Confecciones GOA y, en 1975, inauguró la primera tienda Zara en la calle Juan Flórez de esa ciudad. Aunque ese local cerró en 2026 al no adaptarse a los nuevos formatos de grandes superficies que ha adoptado Inditex, aquella pequeña tienda fue la semilla de uno de los mayores imperios empresariales del mundo.
En una entrevista, Ortega lamentó no haber estudiado inglés, atribuyéndolo a las largas jornadas laborales que cumplía: “No tenía tiempo para estudiar porque trabajaba las 24 horas del día”. Esta sinceridad refleja a un empresario que, pese a su éxito y edad, mantiene una relación cercana con su origen y su entorno, aún vinculado a Arteixo.
La potencia económica detrás de la fortuna
En 2024, el 59,29% que tiene en Inditex le generó 2.845 millones de euros en dividendos, una cifra mencionada por el diario Cinco Días. Estos ingresos se canalizan a través de Pontegadea Inversiones, la sociedad de inversión que administra su patrimonio privado. Bajo esta estructura, Ortega sigue ampliando su cartera inmobiliaria a nivel internacional, invirtiendo en activos de primera categoría y edificios para alquiler.
Lo que Ortega llama el dinero “que no nos va a hacer falta” se está empleando en seguir creando valor, tanto en el sector inmobiliario como en otras inversiones estratégicas. Pontegadea actúa como el paraguas que sigue manteniendo y multiplicando su legado financiero.
Generosidad con el sistema público y críticas a su filantropía
Además de su actividad empresarial, Amancio Ortega es conocido por su compromiso social a través de la Fundación Amancio Ortega. En 2017, la fundación donó 320 millones de euros al Ministerio de Sanidad para modernizar la tecnología oncológica en hospitales públicos de todas las comunidades autónomas. En 2021 volvió a realizar una aportación considerable, 280 millones de euros para la instalación de diez equipos de protonterapia que comenzaron a implementarse en 2024.
En total, la fundación ha comprometido 600 millones en estos dos programas, apoyando así una mejora clave en la asistencia sanitaria. Sin embargo, esta generosidad no ha estado exenta de polémica, ya que algunos sectores critican que el sistema público dependa de la financiación privada de un único individuo para cubrir necesidades básicas. Incluso el presidente Pedro Sánchez presentó el plan de protonterapia en 2021 junto a Ortega, lo que refleja la relevancia mediática y social del empresario en estos proyectos.
Reflexiones sobre riqueza, sucesión y estructura fiscal
Para quienes disfrutan comprando en Zara o cualquier otra marca de Inditex, es útil recordar que la afirmación de Ortega, sobre no buscar ganar dinero, no es mera modestia: es su forma de entender el emprendimiento. Un hombre que en un solo año ha recibido miles de millones en dividendos no persigue la riqueza como fin último, sino como medio para construir un legado.
Sin embargo, en este aniversario se abre también una cuestión más compleja y menos visible: ¿qué mecanismos fiscales, sucesorios y patrimoniales permiten que una familia acumule una fortuna tan gigantesca, 148.000 millones de dólares, y al mismo tiempo realice donaciones tan significativas a la sanidad pública? El análisis de Hacienda, del holding Pontegadea y del diseño sucesorio es fundamental para comprender cómo se articula esta realidad.
Comprender el destino último de la riqueza generada por empresas como Inditex también significa entender a quién beneficia realmente nuestro consumo diario, cuyo impacto va más allá del producto y toca ámbitos económicos y sociales muy profundos.
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