¿Cómo ganan dinero los gimnasios low cost que cobran 20 euros al mes? Un experto lo explica

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Cada septiembre, junto a enero, muchas personas se fijan el propósito de mejorar su salud y retomar la actividad física inscribiéndose en gimnasios. Estos picos de nuevos clientes coinciden con la vuelta de las vacaciones, cuando los excesos estivales animan a buscar un cambio de hábitos. Sin embargo, la realidad es que muchos de estos nuevos socios acuden pocas semanas y luego dejan de pisar las salas. Esto plantea una pregunta habitual: ¿cómo es posible que tantos gimnasios low cost en España, que cobran tarifas mensuales tan bajas, sigan siendo rentables? Se estima que existen casi 5.000 gimnasios operativos en todo el país.

Los expertos financieros Raquel Valero y Rafael Navarro han revelado a través de Instagram las claves del modelo de negocio de estos centros con cuotas que pueden rondar los 20 euros al mes. Según explican, «el negocio no espera que vengas a diario; espera que te apuntes, acudas un par de semanas, te hagas fotos para redes sociales y después casi no vuelvas».

Más afiliados que usuarios presentes simultáneamente

Una pieza fundamental de este modelo es entender que la capacidad económica del gimnasio no se corresponde con su capacidad física. Es decir, un centro puede tener miles de socios registrados, aunque no pueda recibirlos a todos a la vez. Valero puntualiza que «un gimnasio low cost está matemáticamente diseñado para tener muchos más socios que máquinas, porque si el 100 % apareciera un lunes cualquiera, simplemente no cabrían».

Los datos confirman que aproximadamente dos de cada diez inscritos dejan de acudir al gimnasio tras tres meses. Esa inactividad permite sostener una base de abonados mucho mayor que la ocupación diaria habitual. Irónicamente, cuanto menos asiste un socio, más rentable resulta para el centro, ya que continúa pagando su cuota sin generar presión sobre las instalaciones, como explica Valero: «Si vas menos, eres el cliente ideal».

Este mecanismo hace que los ingresos mensuales sean estables gracias a las cuotas recurrentes y a una cartera amplia de miembros, aún cuando muchos no hagan uso continuo de las instalaciones.

Facturación y beneficios según tamaño y modelo

El precio de la suscripción es solo una parte del ingreso total. Según Plandenegocio.es, un gimnasio pequeño en España puede facturar entre 80.000 y 200.000 euros anuales, mientras centros medianos, grandes o franquicias pueden superar los 500.000 e incluso alcanzar el millón de euros al año.

Los beneficios netos oscilan aproximadamente entre 8.000 y 250.000 euros anuales, dependiendo del tamaño, tipo de gimnasio y localización, con márgenes típicos que van del 10 % al 25 %.

Además de las cuotas, otros canales de ingresos importantes incluyen entrenamientos personales, clases dirigidas, asesoría nutricional, venta de productos deportivos o servicios premium.

Por ejemplo, un gimnasio con 300 clientes que paguen una media de 40 euros al mes ingresaría unos 12.000 euros mensuales solo por cuotas, consolidando una facturación anual estable de 144.000 euros.

Número de socios necesario para la rentabilidad

No existe una cifra fija de socios para que un gimnasio sea rentable, pues depende enormemente de los costes fijos: alquiler del local, salarios del personal, electricidad, mantenimiento de máquinas, seguros y financiación, entre otros.

Así, 300 socios pueden ser suficientes para un gimnasio pequeño con pocos gastos, pero claramente insuficientes para uno grande, equipado y con mayor personal. Además, la retención de socios aunque asistan poco es crucial porque aporta previsibilidad a los ingresos y reduce la presión de captar nuevos clientes constantemente.

Ejemplo real: la cadena Vitalfit

Roberto González, propietario de la cadena de gimnasios Vitalfit en Palma de Mallorca, ejemplifica cómo funciona a gran escala este sector. Con dos gimnasios, planes para abrir más y cuatro establecimientos dedicados a nutrición deportiva, González revela cifras ilustrativas del negocio.

El gimnasio de mayor tamaño tiene cerca de 1.400 metros cuadrados de superficie y una inversión cercana al millón y medio de euros, incluyendo abundante maquinaria. Por otro lado, dispone de otro local más pequeño con 550 metros cuadrados cuya puesta en marcha supuso unos 250.000 euros, con aproximadamente un 30 % de inversión propia y el resto con renting o financiación bancaria.

Con más de 5.000 socios en toda la cadena, los ingresos mensuales pueden oscilar entre 100.000 y 180.000 euros. Tras descontar gastos como impuestos, personal o alquiler, González calcula que la rentabilidad se sitúa entre 60.000 y 90.000 euros mensuales. Para este año espera superar los tres millones de euros en facturación, con perspectivas aún mejores para el siguiente debido a la ampliación de centros.

Este caso muestra claramente cómo mediante una masa importante de socios y la gestión eficiente de costes, los gimnasios low cost no solo se mantienen, sino que pueden ser negocios muy lucrativos a pesar de tarifas bajas y asistencia irregular.

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