Zack Polanski, líder del Partido Verde en Reino Unido, y su pareja vivieron durante tres años a bordo de un barco anclado en el Lee Valley Marina, en un entorno tranquilo y rodeado de naturaleza, que catalogaron como su “hogar increíble”. No obstante, Polanski estaba registrado como votante en un bungalow cercano a la marina, donde convivían otras personas que, aunque también residían en barcos atracados allí, usaban dicha dirección como referencia postal.
Según informes del diario The Times y otras investigaciones independientes, si el barco fue realmente la vivienda habitual de Polanski, él y su pareja deberían haber registrado este inmueble para el pago del council tax, el impuesto municipal equivalente al impuesto sobre bienes inmuebles en España.
Durante su estancia, el barco, denominado “Olympian”, contaba con comodidades como cocina, baño, dormitorios y calefacción, y estuvo atracado de forma permanente en la marina durante todo ese periodo. En anuncios recientes para la venta de la embarcación se describía con detalle el equipamiento y las características del barco, subrayando la vida tranquila y la comunidad cercana, justo antes de su mudanza a una vivienda convencional.
El problema legal surge porque Polanski no pagó tampoco el impuesto local correspondiente por ese barco, a pesar de ser su posible residencia principal. Su equipo ha declarado que Zack solo permanecía en el barco ocasionalmente, una afirmación que contradice testimonios de vecinos, recogida frecuente de ropa y otros indicios que apuntan a una ocupación habitual.
Además, la ley electoral obliga a registrarse para votar en el lugar donde se reside de forma habitual. Si Polanski solo dormía en el barco de forma esporádica, entonces registrarse en un domicilio diferente podría suponer una infracción legal, ya que habría declarado falsamente su residencia en la solicitud de registro electoral, un delito castigado con multas y penas de hasta dos años de prisión.
Antecedentes y contexto legal
El Lee Valley Marina, ubicado en el borough londinense de Waltham Forest, es un espacio en el que las embarcaciones están amarradas en zonas consideradas como moorings (amarres o pantalanes). Según la legislación británica, un barco permanentemente atracado que constituye la residencia habitual de una persona debe considerarse como una vivienda sujeta a council tax, tanto la embarcación como el amarre. Sin embargo, si ese barco no es la residencia principal, no hay obligación tributaria específica, ya que solo se cobran impuestos sobre la propiedad física y la titularidad arraigada.
Polanski estaba empadronado para votar en el bungalow junto a la marina, donde se registraron nueve personas en total, muchas sin vivir realmente en esa dirección, sino utilizando esa dirección postal para recibir correo, dada la dificultad que tienen los barcos para recibir correspondencia. La persona había afirmado que pagaba el council tax incluido en el alquiler de la habitación que ocupaba en otra vivienda, pero esa situación no afecta la obligación fiscal derivada del domicilio principal en el barco.
Los aspectos legales esenciales que se debaten hoy involucran el concepto de residencia principal, que no está definido de forma precisa en el texto legislativo, pero que se ha interpretado a lo largo de los años basándose en pruebas como dónde se duerme mayormente, dónde están las posesiones personales, dónde se recibe el correo, y en qué dirección se está registrado para votar.
Consecuencias y pasos posteriores
De confirmarse que el barco fue residencia habitual, la autoridad local en Waltham Forest podría añadir el barco y el amarre en el listado de propiedades con obligación de pagar council tax, lo que supondría una deuda acumulada de aproximadamente 4.000 libras por los tres años, correspondientes a un nivel impositivo conocido como banda A, que incluye propiedades de menor valor.
Aunque normalmente el impago tributario puede conllevar sanciones y recargos en otras figuras impositivas, en el caso del council tax las sanciones son limitadas y las multas fijas, sin intereses sobre la deuda principal. En este caso, lo más probable es que se requiera el pago del impuesto impagado y una multa fija de alrededor de 70 libras si se detecta que no se notificó una situación que afecta el impuesto.
Por el contrario, la posible violación del código electoral por residir en un lugar diferente al declarado para votar podría tener mayor gravedad legal, pero no parece probable que la autoridad persiga una investigación penal, dado que no hay indicios de mala fe ni intención de fraude.
Respuesta del equipo de Polanski
Tras la publicación de los hechos, el equipo de Polanski emitió una declaración señalando que, hasta hace poco, él vivía en el barco y que esa situación presentaba circunstancias únicas y consideraciones prácticas. Añadieron que había tomado medidas inmediatas para abonar cualquier council tax que se detectase debía.
Asimismo, el equipo reiteró que el político niega cualquier conducta incorrecta y que se encuentra en asesoramiento legal. Por razones de seguridad, declinaron precisar la dirección exacta de residencia de Polanski, apuntando además que se están investigando dos incidentes graves reportados a la policía.
Importancia del caso
Esta situación abierta pone de manifiesto las complejidades legales y fiscales que encierra la vida en embarcaciones permanentemente atracadas, un fenómeno creciente en entornos urbanos donde la vivienda tradicional es limitada o costosa.
El caso revela cómo la normativa tributaria y electoral puede entrelazarse y las implicaciones que tiene el concepto de residencia habitual a efectos legales y fiscales, mostrando la dificultad para quienes optan por modelos de vida alternativos fuera de las categorías estándar de vivienda.
En definitiva, la historia de Zack Polanski sirve de ejemplo para muchos que viven en espacios no tradicionales, recordando la importancia de cumplir escrupulosamente con las obligaciones legales y administrativas, incluyendo la correcta notificación de la residencia para evitar posibles sanciones y controversias.